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  • Rocío Morales

Norma Miller y la historia del swing

Actualizado: 13 mar

“La reina del swing: las memorias de Norma Miller” es un imprescindible que nos cuenta la historia del Lindy hop desde sus inicios. El libro fue escrito por Norma Miller y Evette Jensen, editado en 2018 por Ediciones Carena y traducido al español por Karen Campos McCormack.



¿Alguna vez te has preguntado de dónde vienen los pasos de baile y coreografías tan bonitas de Lindy hop y Solo jazz que aprendemos y practicamos en Animal Jazz y quiénes fueron sus creadores y creadoras?

El Lindy hop y el swing está lleno de baile pero también de historias de personajes brillantes, carismáticos e innatos, que con pasión y talento rompieron barreras de la discriminación y la segregación creando una cultura del baile maravillosa. ¡Bienvenidos y bienvenidas al mundo de Norma Miller!


Su padre y madre, procedentes de Barbados, se conocieron en Nueva York en un salón de baile de Harlem donde iba la gente negra, “Un sitio propio donde estaban las grandes salas de baile y podías encontrarte con gente de tu pueblo natal”.

Norma nació en 1919 y creció en un hogar dirigido por su madre a raíz de la muerte de su padre. Creció en un ambiente lleno de música y baile.


Dorothy Miller y Norma Miller
Norma Miller (der) a la edad de 3 años y su hermana Dorothy Miller (izq) a la edad de 5 años, en 1923. Getty Images.

Corría el año 1920 y era el nacimiento de la era del jazz y del baile conocido como Charlestón. Norma desde pequeña sabía que el mundo del espectáculo era para ella; bailar lo era todo. Su madre realizaba las “fiestas de alquiler” (rent parties); eran unas fiestas los sábados por la noche cuyo dinero recaudado pagaba parte del alquiler. “Mamá vendía manitas de cerdo, arroz con guisantes y jump steady, como se conocía al whisky de contrabando”. La gente acudía al apartamento a bailar el famoso Charlestón donde Norma lo aprendió a base de copiar. Con el tiempo se convirtió ella misma en la atracción de esas fiestas, “Me quedaba dormida encima de la pila de abrigos en el dormitorio y mamá me despertaba para actuar. Me encantaba ser el centro de atención, y cuando mamá añadía el incentivo extra de un helado, era capaz de bailar toda la noche”.


Desde que tenía memoria recuerda las tardes calurosas en Harlem donde ella y su hermana disfrutaban desde su casa de la música proveniente de la sala de baile Cotton Club. Harlem se estaba convirtiendo en la capital mundial del entretenimiento y la apertura del salón de baile Savoy, un salón de baile construido para clientela negra, marcó todo un cambio social para el barrio: al fin había un bellísimo salón de baile sin segregación social.


La música proveniente del Savoy acompañaba a Norma en su día a día: “A menudo nos dormíamos arrulladas por una canción de cuna swing y yo soñaba con entrar en ese salón de baile y que un hombre apuesto me enamorara”. A sus 14 años un día como cualquier otro, bailando en la acera del Savoy los compases que salían del salón de baile, el mejor bailarín del Savoy, un hombre que se hacía llamar Twist Mouth George, llamó a Norma y le dijo: “Oye, chiquilla, parece que bailas bien. ¿Qué te parecería bailar conmigo?”. Y así, sin llegar a creerlo del todo, participó por primera vez en un espectáculo de baile, “Sentía que mis pies no rozaban el suelo, la gente se volvió loca”.


Competición de baile del Savoy
Poster de competiciones de baile en el Savoy.

Teniendo muy claro que su futuro era bailar, Norma eligió estudiar en un instituto con programa de educación musical, sin dejar de acudir a salones de baile que realizaban sesiones matinales para jóvenes. Allí comenzó a bailar el naciente “Lindy hop”. Norma y Sonny, su pareja de baile, comenzaron a participar en competiciones de baile llegando a ganar en el Teatro Apollo, consiguiendo como premio 25 dólares y un contrato para actuar una semana entera en el Apollo.


Esto mismo llamó la atención de Hebert White, el fundador de su propio grupo de bailarines profesionales Whitey's Lindy Hoppers, quien le pidió que bailara en su cuerpo de baile convirtiéndose en una de las principales bailarinas del grupo y viajando por todo el mundo presentándose en lugares como el Cotton Club de Nueva York o el Moulin Rouge de París y bailando en varias películas, entre ellas “Un día en las carreras” (1937) de los Hermanos Marx y más tarde en el famoso número de Lindy hop de la película “Hellzapoppin'” (1941). “Cada uno de los bailarines de Whitey era único, y nunca nos copiábamos los pasos unos a otros. Eso era un tabú, los bailarines eran conocidos por los pasos que inventaban. El hecho de que nunca vieras dos parejas que bailaran igual lo hacía emocionante”.


Whitey's Lindy Hoppers
Whitey's Lindy Hoppers - De izq a der: Lucile Middlenton, Frankie Manning, Naomi Waller, Billie Williams, Mildred Cruse y Jerome Williams.

Después de años de ser parte de los Whitey's Lindy Hoppers, Norma decidió seguir una carrera en solitario como productora y bailarina. En 1952 fundó su propia compañía de baile: Norma Miller Jazz Dancers. La compañía estaba compuesta por un grupo de bailarines talentosos que trabajaban para mantener viva la tradición del Lindy hop y difundir su amor por el baile a nuevas generaciones realizando giras con los grandes del mundo del espectáculo como Count Basie entre otros. Su compañía atravesó muchas dificultades raciales ya que realizaban espectáculos completamente negros para audiencia blanca en sitios donde no eran bienvenidos. Aún así, consiguieron romper las barreras raciales, como por ejemplo ofreciendo el primer espectáculo íntegramente negro en actuar en Beah Comber en Miami Beach llamado “Cotton Club Show”, resultando ser un gran espectáculo que realizaron durante tres años consecutivos.

Para el ingreso en su compañía de baile Norma creó la Trickeration, una rutina inspirada en las bailarinas de coro del Teatro Apollo de Nueva York. Ésta coreografía la utilizaba como prueba en sus audiciones. Aquí podéis ver una compilación de 157 videos de 35 países, cada uno de los cuales representa a un grupo de Lindy Hoppers haciendo la rutina en el marco del "Proyecto global Trickeration".


The original Norma Miller Dancers
The original Norma Miller Dancers, circa 1953. Detrás: Joe Noble, Frank Kilabrew, and Billy Dotson. En medio: Curtis, Geri Gray, "Pudgi," Priscilla Rishad, Scotty, and Raymond Scott. Al frente: Leona Laviscont and Barbara Taylor. - queenofswing.net


En 1960 los bailes de salón se estaban volviendo más autónomos: el Twist arrasaba en todo el país y los bailarines empezaban a soltarse, a bailar por su cuenta y a bailar menos en pareja. Los pequeños combos musicales sustituyeron a las Big Bands y el estilo más erudito del Be-bop hacía que la gente se sentara más a escuchar que a bailar. A finales de los años 60 Norma decidió disolver el grupo y aceptó trabajos como humorista en el club de Reed Foxx en Los Ángeles, ”Me gustaba la libertad de ser responsable de mí misma y nadie más”. Y así, Norma comenzó a realizar giras y ganarse la vida como humorista.

Al cerrar su etapa como comediante regresó a Nueva York para reconectar con su familia, amistades y su querido Harlem. Al llegar se encontró que no quedaba ningún rastro de lo que ella recordaba como la época dorada del swing, ”La música swing y el baile swing que tuvieron su apogeo aquí deberían haber sido conservados, como el jazz de Nueva Orleans. El jazz vino de Nueva Orleans y el swing vino de Harlem, del Savoy Ballroom”. Esto le llevó a querer escribir un libro sobre la historia del swing, su cultura y experiencias propias en la era del jazz.


Para hacer posible el libro reconectó con viejos amigos y compañeros de baile como Al Mins y Frankie Manning. El agente de Al Mins le presentó a Ernie Smith, un historiador del jazz que tenía la colección más completa de películas de danza negra, muchas de ellas de Lindy hop, ”Gracias a Erine Smith esas películas se han preservado hasta hoy en día y podemos poner las cosas en su lugar para la posteridad”.


Norma Miller y Frankie Manning
Norma Miller y Frankie Manning.

Fue autora de varios libros sobre su vida y su carrera en el mundo del swing queriendo dejar constancia de lo que en Harlem había acontecido. Es en su autobiografía Swingin' at the Savoy: The Memoir of a Jazz Dancer donde comparte sus experiencias en la era del jazz y la cultura del swing, así como sus luchas personales y profesionales.


En los años 80 el swing volvió a ganar popularidad con grupos y asociaciones nacientes en Londres, Suecia, Nueva York y Washington. Frankie Manning comenzó a trabajar como profesor de swing enseñando por todo el mundo. ”Frankie enseña el estilo Savoy, y se hace tal y como fue creado originalmente. Es la esencia del Lindy. La gente viene de todas partes para aprender con él”. Empezaron a comprender lo importante que era el Lindy hop y sus creadores para la vida y la cultura de Nueva York, y que merecía ser ampliamente conocido y apreciado. Y así fue como nació la New York Swing Dance Society en 1985. Norma trabajó junto a Frankie a la par que coreografiaba junto a la compañía de Alvin Ailey y su ballet de bailarines afroamericanos. También participó en otros proyectos para películas como “Malcom X” (1992) o “Swing Kids (1993)”.



Fue premiada y reconocida por su trayectoria y legado. Norma siguió bailando, coreografiando, enseñando, haciendo comedia, escribiendo y swingeando hasta entrados los 2000. Falleció en 2019 con 99 años en Florida.


Si eres un amante de la música y el baile, Norma Miller es una figura que no puedes dejar de investigar. Su talento, su pasión, su lucha antirracista y su legado continúan siendo una inspiración para aquellas personas que buscan expresarse a través del arte y la cultura.



Bibliografía:

  • Miller, Norma y Jensen, Evette. “La reina del swing: las memorias de Norma Miller”, Ediciones Carena, 2018.

  • http://queenofswing.net/












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